Son lo primero que se nota, lo último que se quita. Los pendientes Mouchkine juegan con todos los registros —evoto imponentes, colgantes teatrales, discretos pendientes que brillan sutilmente—, siempre con esta firma de la casa: el adorno llevado hasta su punto de gracia. Esmaltes, dorados, piedras, formas inesperadas que oscilan al ritmo del movimiento. Para enmarcar el rostro como se enmarca una obra de arte.